Estar despierto

despejar el nublado

dentro del sueño.

Estoy pensando

en el espacio mental

desaparezco.

HAIKU: Escribir lo que puede decirse en una respiración.

“Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”, decía Matsuo Basho (1644-1694), considerado el padre de este estilo de poesía japonesa.

El haiku por esencia se escribe con la finalidad de expresar con sólo diecisiete sílabas fonéticas dispuestas en tres enunciados consecutivos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente, un estado de ánimo o un suceso que se está desarrollando entre quien lo describe y su entorno. 

Pareciera que al escribir —o incluso leer— un haiku,  se dispara inmediatamente un estado de meditación; se ajusta la atención, se fija en el momento presente y entonces surge con gran claridad  y simpleza lo instantáneo y su brevedad.

Escribir haiku es intuición pura del aquí y ahora, la contemplación del tiempo y su esencia, lo efímero como estructura fundamental. En esto vemos impregnada la gran influencia del budismo Zen. El poeta y el meditador deben abandonar sus deseos personales (pareciera una tarea imposible). Deben evitar que su “yo” se interponga entre la realidad y la percepción de la misma. Así, la vanidad del poeta no debe manifestarse, no debe querer componer un poema impulsado por su intelecto. En palabras del propio Basho: “Los versos de algunos poetas están excesivamente elaborados y pierden la naturalidad que procede del corazón. Lo que viene del corazón es bueno, la retórica es innecesaria. El valor del haiku es corregir la utilización de las palabras ordinarias. No debemos tratar las cosas descuidadamente”.

El haiku es el acontecimiento mismo de la vida, lo que transcurre en un pensamiento, lo que sucede en el paisaje de la mente, la breve pausa entre la inhalación y la exhalación: el cambio. Su lenguaje es tan simple y directo como la experiencia que lo originó así sea la más mundana. Las palabras son sintetizadas de tal forma que cada una de ellas puede expresar el todo en casi nada. 

El haiku debe ser como un rayo que ilumina la noche, único, insondable y estremecedor.

“El lector de un haiku tiene que perderse en él, como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba ni un abajo”.
—Andrei Tarkovsky

¡Cuántas palabras (365) para describir lo que puede decirse en una respiración!

Ahora mismo

escribiendo respiro;

único haiku.

Ahora mismo

escribo y respiro

único haiku.

Haiku imperfecto 

quiere sus diecisiete 

(justas) sílabas.

Saber escribir

es callarse la boca

y decir todo.

La noche escupe

memorias sin recuerdos

sombras de sueño.

Brillante insomnio,

la luna en la ventana

se mueve…

Sueño de día:

un lunes somnífero,

reloj sin tiempo.

Inquieto busco

sentido del sentido

en las palabras.